Seguimos con Mainho a prueba, la sección donde vemos nuestra maquinaria en acción en distintos locales y restaurantes. Esta vez hablamos con Eric, fundador de La Tóxica, sobre el crecimiento de su proyecto y cómo la maquinaria adecuada ha sido clave en este camino.
De los 19 años a competir en la Champions
Eric creó La Tóxica con solo 19 años. A día de hoy, ese proyecto se ha convertido en su sueño hecho realidad: estar presente en The Champions Burger, uno de los eventos gastronómicos más importantes del país.
Todo empezó en un local muy pequeño en Cubelles. El buen funcionamiento de ese primer paso les permitió abrir un segundo local en El Vendrell. Según cuenta el propio Eric, lo que le ha traído hasta aquí ha sido mucho trabajo, esfuerzo y el gran apoyo de su familia.
A la vez, lo más importante para que todo funcione, según Eric, es tener una muy buena organización, y ahí la maquinaria se vuelve imprescindible: cuando el local o el food truck está lleno de gente, no te puedes permitir quedarte tirado en ningún momento.
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Dos fry-tops de 120 cm, la base de su cocina
En su local, Eric tiene montado un fry-top de Mainho, y para el food truck de la Champions ha optado por incorporar dos fry-tops de 120 cm . La decisión de tener dos, en lugar de uno, responde directamente a las necesidades de su ritmo de trabajo:
- Mantienen mejor la temperatura durante todo el servicio.
- Ayudan a ahorrar en el consumo de butano.
- Permiten que las smash, una técnica delicada de ejecutar, salgan siempre igual, hamburguesa tras hamburguesa.
Lo que más valora La Tóxica de sus fry-tops es precisamente eso: cómo mantienen la temperatura estable en toda la superficie de la placa, algo esencial cuando no puedes permitirte variaciones en un producto que se repite cientos de veces por servicio.
Reima, un distribuidor de confianza
Para la instalación y el servicio de su equipo, Eric trabaja con Reima Hostelería, distribuidores con los que destaca la atención recibida: siempre atentos a ayudar y ofrecer soluciones cuando hace falta.
La historia de Eric y La Tóxica es un buen ejemplo de cómo un proyecto que empieza en un local pequeño puede crecer hasta competir al más alto nivel, siempre que la base esté bien construida: esfuerzo, buena organización y equipos capaces de aguantar el ritmo de un servicio exigente.